Etiquetas

, , , ,


Todos los padres tenemos el deber de enseñar a nuestros hijos, cuando tienen la edad adecuada, los siguientes principios referidos a la sexualidad.

El poder de la procreación

Después de la Creación, Dios mandó a todo ser viviente que se reprodujera según su especie (véase Génesis 1:22). La reproducción forma parte de Su plan y su propósito es que todas las formas de vida continúen existiendo sobre la tierra. 

Después, colocó a Adán y a Eva sobre la tierra, quienes eran diferentes de sus otras creaciones debido a que eran Sus hijos espirituales. Dios casó a Adán y a Eva en el Jardín de Edén y les mandó que multiplicaran y llenaran la tierra (véase Génesis 1:28). Sin embargo, sus vidas las gobernarían leyes morales y no el instinto.

Dios quiso que sus hijos espirituales nacieran dentro del seno de una familia para que se les cuidara y educara. Nosotros, al igual que Adán y Eva, debemos proporcionar cuerpos físicos para esos hijos espirituales por medio de la reproducción sexual.

Los poderes de la procreación son sagrados. Dios nos ha mandado que solamente dentro de los lazos del matrimonio tengamos relaciones sexuales; a este mandamiento se le llama ley de castidad.

¿Qué es la ley de castidad?

Debemos tener relaciones sexuales sólo con nuestro cónyuge con el cual estamos legalmente casados. Nadie, ya sea hombre o mujer, debe tener relaciones sexuales antes del matrimonio; y después de éste, las relaciones sexuales sólo están permitidas entre los cónyuges.

A los israelitas, el Señor les dijo: “No cometerás adulterio” (Éxodo 20:14); y quienes quebrantaban ese mandamiento lo pagaban con su vida (véase Levítico 20:10). El Señor repitió ese mandamiento al profeta José Smith (véase D. y C. 42:24).

Satanás desea que quebrantemos la ley de castidad

El plan de Satanás es el de engañar a tantos de nosotros como le sea posible con el fin de impedirnos que volvamos a vivir con nuestro Padre Celestial. Una de las armas más dañinas que él puede utilizar es persuadirnos a quebrantar la ley de castidad.

Satanás no solamente nos insta a que nos vistamos inmodestamente, sino que nos alienta también a pensar en forma inmoral y a tener pensamientos inapropiados por medio de fotografías, películas, relatos, chistes, música y bailes que inspiran a cometer actos inmorales. La ley de castidad requiere que no sólo nuestros actos sean puros sino también nuestros pensamientos.

Satanás algunas veces nos tienta por medio de nuestras emociones; él sabe cuando nos sentimos solos, confundidos o deprimidos, y entonces, elige esos momentos de debilidad para tentarnos a quebrantar la ley de castidad. Nuestro Padre Celestial puede darnos la fortaleza necesaria para pasar por esas pruebas sin sufrir daño alguno.

Un ejemplo de cómo el hombre puede ser tentado a quebrantar la ley de castidad se puede observar en:(Génesis 39:1–18).

Nuestro Padre Celestial ha hecho una promesa a quien cumpla con la ley de castidad, y ella la podemos encontrar en: (1 Corintios 10:13).  

Quebrantar la ley de castidad es algo realmente serio.

Si las personas que quebrantan esta ley de castidad engendran a una criatura, se ven tentados a cometer otro abominable pecado: el aborto. Muy pocas veces existe una excusa valedera para el aborto. Las únicas excepciones son:

“1. Cuando el embarazo sea el resultado de incesto o violación.

“2. Cuando, en la opinión de una autoridad médica competente, corra peligro la vida o la salud de la madre; o

“3. Cuando se sepa, mediante la opinión de una autoridad médica competente, que el feto tiene serios defectos que no le permitirán vivir después de nacer.

Quienes quebrantan la ley de castidad pueden obtener el perdón  

Quienes hayan quebrantado la ley de castidad pueden encontrar la paz: El Señor nos dice: “Mas el impío, si se apartare de todos sus pecados que hizo, y guardare todos mis estatutos…. Todas las transgresiones que cometió, no le serán recordadas” (Ezequiel 18:21–22). La paz sólo se puede lograr por medio del perdón, pero el perdón tiene un precio muy alto.

El presidente Kimball dijo: “Para todo perdón hay una condición… El ayuno, las oraciones, la humildad deben ser iguales o mayores que el pecado. Debe haber un corazón quebrantado y un espíritu contrito… También advierte: “…aunque el perdón se promete tan abundantemente, no hay promesa ni indicación de perdón para ningún alma que no se arrepienta completamente… Difícilmente podemos emplear demasiada vehemencia para recordar a las personas que no pueden pecar y ser perdonadas, y entonces pecar una y otra vez y esperar que se repita el perdón” (Spencer W. Kimball, El Milagro del Perdón, págs. 311, 317). A quienes reciben perdón por un pecado, y vuelven a reincidir en él, se les considerará responsables por los pecados cometidos anteriormente (véase D. y C. 82:7; Éter 2:15).  

Quienes obedecen la ley de castidad reciben grandes bendiciones

Cuando obedecemos la ley de castidad podemos vivir sin culpabilidad y vergüenza. Nuestra vida y la vida de nuestros hijos se ve bendecida cuando nos conservamos puros y sin mancha ante el Señor. Los hijos pueden observar nuestro ejemplo y seguir nuestros pasos.

Pasajes adicionales de las Escrituras

• Mateo 19:5–9; Génesis 2:24 (la relación matrimonial es sagrada).

• Tito 2:4–12 (instrucciones acerca de la castidad).

• Proverbios 6:25–32; Levítico 19:29; 20:13, 15–16 (se condena la perversión).

• 1 Corintios 7:2–5; Efesios 5:28 (la lealtad para con el cónyuge).

• Apocalipsis 14:4–5 (las bendiciones que se reciben por la obediencia a la ley de castidad).

• Proverbios 31:10 (se alaba la virtud).

Nota: Este artículo esta basado íntegramente en el Capítulo 39 del Manual “Principios del Evangelio”. 

Anuncios