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En muchas oportunidades, frente a una situación cualquiera de nuestra vida en la que haya estado involucrada una necesidad de paz y de sosiego personal, se nos ha dicho, “no te preocupes … debes tener fe”, “eso se consigue con fe” o simplemente … “ten fe”. Pero, ¿qué es la fe?, para responder esta pregunta, consultamos con el Diccionario de la Real Academia Española y encontramos una serie de acepciones, también podemos consultar con las Escrituras y encontraremos que es: Tener confianza en algo o en alguien. En el sentido en que por lo general se emplea en las Escrituras, la fe es la confianza de una persona en Jesucristo que la lleva a obedecerle. Para conducir a la salvación, la fe debe centrarse en Jesucristo. Además, los Santos de los Últimos Días tienen fe en Dios el Padre, en el Espíritu Santo, en el poder del sacerdocio y en otros aspectos importantes del evangelio restaurado. Recordemos que el profeta José Smith enseñó que la fe motiva nuestras actividades diarias; dijo que la fe es un principio de poder y la causa que nos impulsa a la acción.Todos estudiamos y aprendemos para tener conocimiento, si no fuera así, no tendríamos fe. Trabajamos todos los días para lograr algo con ello, si no fuera así, no tendríamos fe. Un granjero cultiva para cosechar, si no fuera así, no tendría fe. Los seres humanos en general, todos los días, actúan con la esperanza de obtener algo, a pesar de no ver el resultado final. Eso en realidad, es la fe. (ver Hebreos 11).

Anteriormente dijimos que debemos centrar nuestra fe en el Señor Jesucristo, ¿por qué?; porque … tener fe en Jesucristo significa confiar en Él tan plenamente que obedecemos cualquier cosa que nos mande. Solamente cuando hay fe existe una obediencia verdadera. Cuando depositamos nuestra fe en Jesucristo nos convertimos en Sus discípulos obedientes y nuestro Padre Celestial perdonará nuestros pecados y nos preparará para retornar junto a Él.

No se puede tener fe en Jesucristo sin tenerla en nuestro Padre Celestial, y si tenemos fe en Ellos, tendremos fe en el Espíritu Santo, quien ha sido enviado para enseñarnos toda verdad y darnos consuelo.

Si recordamos en Mateo 17:20 lo que el Salvador dijo: “… si tuviereis fe como un grano de mostaza, … nada os será imposible”, podemos entender cómo el cultivar nuestra fe, haría de nosotros seres sumamente poderosos en el buen sentido de la palabra.

De la misma manera recordemos lo que se enseña en Alma 32:27-29 … “Comparemos, pues, la palabra a una semilla. Ahora bien, si dais lugar para que sea sembrada una semilla en vuestro corazón, he aquí si es una semilla verdadera, o semilla buena, y no la echáis fuera por vuestra incredulidad, resistiendo al Espíritu del Señor, he aquí, empezará a hincharse en vuestro pecho; y al sentir esta sensación de crecimiento, empezaréis a decir dentro de vosotros: Debe ser que ésta es una semilla buena, o que la palabra es buena, porque empieza a ensanchar mi alma; sí , empieza a iluminar mi entendimiento … he aquí ¿no aumentaría esto nuestra fe?”.

En su libro “La fe precede al milagro”, el presidente Spencer W. Kimball, dijo respecto a la fe: “Es cuando plantamos con fe la semilla, que pronto vemos el milagro de su florecimiento. Pero el hombre muchas veces no ha entendijdo esto y ha alterado el orden del proceso”. Luego continúa explicando que muchos de nosotros nos gustaría tner salud y fuerza sin observar las leyes de la salud; prosperidad sin pagar los diezmos; estar cerca del Señor, pero no ayunamos ni oramos; tener lluvia en la estación debida y paz sobre la tierra sin preocuparnos de observar el día de reposo y sin obedecer los otros mandamientos del Señor.

Del mismo modo podemos decir que una forma importante de incrementar nuestra fe en Jesucristo es escuchar y estudiar la palabra del Señor. Escuchamos la palabra del Señor en las reuniones de la Iglesia; y estudiamos Su palabra en las Escrituras. Así vemos que se enseña en D y C 88:118; “Y por cuanto no todos tienen fe, buscad diligentemente y enseñaos el uno al otro palabras de sabiduría; sí, buscad palabras de sabiduría de los mejores libros; buscad conocimiento, tanto por el estudio como por la fe”.

Por último, en “Lectures of Faith, pág. 69“, podemos leer lo que el profeta José Smith enseñó: “Cuando la fe llega trae consigo … apóstoles, profetas, evangelista, pastores, maestros, dones, sabiduría, conocimiento, milagros, sanidades, lenguas e interpretación de lenguas, etc. Todo ello aparece cuando hay fe en la tierra, y desaparece cuando ésta desaparece de la tierra; estos son los resultados de la fe … Y el que la posee, por su conducto obtiene todo el conocimiento y la sabiduría necesarios hasta  que llega a conocer a Dios y al Señor Jesucristo, a quien Él ha enviado … porque conocerlo es la vida eterna. Amén”.

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