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¿Qué es la mentira?, la mentira se define como una manifestación contraria a la verdad; o sea contrario a lo que se sabe, se cree o se piensa.

Me imagino que en el pueblo de Moisés, habían muchas personas que acudían a la mentira, engañaban intencionalmente a otros, daban falso testimonio. Ante la gravedad de las consecuencias de la mentira, el Señor dio este mandamiento a los hijos de Israel: “No hablarás contra tu prójimo falso testimonio” (Exodo 20:16). De igual forma, Jesús también enseñó eso mismo cuando estuvo en la tierra (Mateo 19:18).

A pesar de este mandamiento, hoy, el hombre no lo obedece y continúa acudiendo a la mentira, continúa engañando intencionalmente a otros, continúa dando falso testimonio, entonces surge la pregunta, ¿Por qué lo hace?, tal vez la necesidad de estima que tiene el hombre, tal vez la búsqueda a toda costa de contar con el aprecio de nuestros interlocutores y ensalzar nuestra estima personal, tal vez el trastorno de personalidad hipertímica que adolecen las personas que carecen de perseverancia y responsabilidad, conducen a tener una conducta mentirosa.

Como es de entender, el Señor no se siente complacido por esta conducta y tendremos que dar cuenta de nuestras mentiras. Satanás nos alienta a que justifiquemos nuestras propias mentiras. Él dice: “… mentid un poco … en esto no hay mal” (2Nefi 28:8). Una persona que es honrada podrá reconocer las tentaciones de Satanás y siempre dirá la verdad, aunque a simple vista parezca que es en su contra.

El amor al prójimo que debemos sentir como a nosotros mismos y especialmente el amor a Dios (Mateo 22:37-39), traen por los suelos las excusas y las justificaciones que explican el porque de nuestra conducta mentirosa. Para el Señor ninguna excusa o justificación de la mentira son aceptables. El presidente Kimball enseñó que al tratar de justificarnos nos engañamos a nosotros mismos y el Espíritu de Dios deja de estar con nosotros y nos volvemos mas  y mas indignos.

Por la falta de amor en la niñez, por la falta de amor por sí mismo, por la falta de amor a nuestro prójimo y por la falta de amor a Dios, el ser humano adquiere un trastorno conductual que puede llevarlo a una condición patológicamente mentirosa convirtiéndose en un mitómano o en un pseudólogo; condición que requiere de tratamiento médico y reforzamiento espiritual.

Sobre la mentira, a lo largo del tiempo, se han construido infinidad de frases que justifican mentir, como susurros al oído del hombre, dichos por Satanás con la finalidad de tentarlo, hacerlo caer y finalmente destruirlo, el hombre no debe caer en ese subterfugio ni permitir que su semejante la haga.

El artículo de fe número 13 de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, dice: “Creemos en ser honrados, verídicos, castos, benevolentes, virtuosos y en hacer el bien a todos los hombres; en verdad, podemos decir que seguimos la admonición de Pablo: Todo lo creemos, todo lo esperamos; hemos sufrido muchas cosas, y esperamos poder sufrir todas las cosas. Si hay algo virtuoso, o bello, o de buena reputación, o digno de alabanza, a esto aspiramos.”. Tal vez en él se resume el camino a seguir, señalado por el profeta José Smith, cuando decimos: “Creemos en ser honrados, verídicos …”, si somos honrados y verídicos entonces somos honestos y decimos la verdad, creo que solamente así seremos verdaderamente libres.

Debemos entonces enseñar a nuestros semejantes especialmente a los niños a ser libres de la influencia de Satanás, a ser libres del falso testimonio, a ser libres de la mentira.