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¿Se han dado cuenta que hoy en día, las personas recurren al divorcio con una facilidad pasmosa?, ¿quién no ha escuchado decir a hombres y mujeres:  “…bueno … si no me va bien en el matrimonio… pues … me divorcio”, “… me voy ha divorciar, porque ya me aburrió el matrimonio”, o simplemente … “ya no soporto más, me voy ha divorciar”; pero … ¿porqué se recurre al divorcio?, bueno … hay una infinidad de respuestas, todas con motivos “muy justificados” pero a la vez todas con un denominador común … llenas de sufrimiento, de dolor, pena y siempre con consecuencias que generan nuevos conflictos. 

Hoy día el divorcio se ha hecho muy común simplemente porque no se han percatado realmente del concepto del matrimonio. Mucho piensan que el matrimonio es simplemente una relación privada entre adultos que están de acuerdo y que pueden darle fin cuando cualquiera de los dos así lo requiere.

El concepto débil del matrimonio tiene graves consecuencias, los hombres y las mujeres deben saber que el matrimonio no es simplemente un contrato que se firma cuando uno lo quiere y se rompe en la primera dificultad que se presente. Si realmente deseamos la exaltación, entonces debemos considerar el matrimonio eterno y de calidad divina, no se puede considerar el divorcio y si no se progresa hacia ese ideal, es simplemente por la dureza de nuestros corazones; sin embargo el Señor es benevolente y permite que las personas divorciadas se vuelvan a casar. 

En la última Conferencia General, el Élder Oaks, dio un discurso sobre el divorcio, en el cual precisó varios conceptos y sobre todo dio una enseñanza sobre este problema que cada vez se hace mas cotidiano.

El Élder Oaks, se dirigió a todas aquellas personas que están considerando el divorcio y les recomendó que se enfrenten a la realidad de que, para la mayoría de los problemas matrimoniales, el remedio no es el divorcio sino el arrepentimiento. Señaló que muchas veces la causa principal del fracaso en el matrimonio no es la incompatibilidad, sino el egoísmo de las personas, así mismo señaló que el primer paso no debe ser la separación, sino el cambio. Añadió que el divorcio no es la solución a todos los problemas y que mas bien a menudo causa sufrimiento. Indicó además que las complejidades que siguen al divorcio, en especial cuando hay niños, generan nuevos conflictos.

Recomendó que primero se debe pensar en los hijos, puesto que el divorcio separa los intereses de los hijos de los de los padres, los hijos son las primeras víctimas.  Pero hay algo que me gustó mucho y que lo quiero compartir con todos lo me lean y es lo siguiente: Los cónyuges santos de los últimos días ( añado, todos los cónyuges) deben hacer todo lo que esté en sus manos para salvar su matrimonio; deben seguir el consejo de enriquecer el matrimonio …, deben ser mejores amigos el uno del otro, amables y considerados, sensibles a las necesidades del otro, siempre tratando de que el otro sea feliz. Deben ser socios en la administración económica de la familia, trabajando juntos para regular sus deseos de cosas temporales.Claro que puede haber ocasiones en que uno de los cónyuges falle y el otro quede herido y sienta dolor. Cuando eso suceda, el ofendido debe sopesar las desilusiones actuales con lo bueno del pasado y las perspectivas prometedoras del futuro. No atesoren los agravios del pasado, procesándolos una y otra vez. En una relación matrimonial, el resentimiento es destructivo; perdonar es divino. Supliquen la guía del Espíritu del Señor, a fin de perdonar las ofensas, superar las faltas y fortalecer su relación.

Si ya están descendiendo al bajo nivel de un matrimonio sólo de nombre, tengan a bien tomarse de la mano, arrodillarse y en oración suplicar la ayuda y el poder sanador de la Expiación. Sus súplicas humildes y en unión los acercarán al Señor y el uno al otro, les ayudarán en el difícil ascenso de regreso a la armonía matrimonial. 

Personalmente aquellos que están pensando en el divorcio, les quiero recordar que la responsabilidad del esposo y de la esposa es la de amarse y cuidarse el uno al otro y sobre todo a sus hijos

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