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Hace poco estaba preparando el tema “Cómo cultivar el amor y la amistad en el matrimonio”, para el Curso de “Matrimonio y Relaciones Familiares”. El objetivo del tema era ayudar a los participantes a entender mejor el principio del amor y alentar a los que estén casados a nutrir el amor en el matrimonio. Como es normal, en estos casos, se tiene que preparar el tema y para ello lógicamente hay que meditar sobre las doctrinas y los principios que se han de enseñar, así como buscar la guía del Espíritu para decidir en qué se debe incidir para satisfacer las necesidades de los participantes y finalmente leer toda la información posible que sea útil para el desarrollo de tan importante lección. Bueno, en estas circunstancias me encontraba y anoté los siguientes conceptos que a mi parecer son muy importantes y que consideré bueno compartirlos con mis lectores:
Por ejemplo, cuán importante es que los cónyuges, alimenten su amor, el uno por el otro, para que éste continúe aumentando. Y la siguiente nota creo que lo dice de una manera sencilla y completa.

“El amor es como una flor y, al igual que el cuerpo, necesita que se alimente constantemente. El cuerpo mortal pronto se consumiría y moriría si no se le alimentara con frecuencia. La tierna flor se marchitaría y se moriría si no se le diera alimento y agua. Así también sucede con el amor; no se puede esperar que perdure por siempre a menos que se le alimente continuamente con porciones de cariño, manifestaciones de aprecio y admiración, expresiones de gratitud y generosidad” (1).

Si nosotros los casados, pensamos en la época en que estábamos recién casados, ¿qué no hacíamos por nuestra pareja?, todo, ¿verdad? Pues así tiene que continuar, el noviazgo tiene que ser permanente, se tiene que alimentar la amistad durante toda la vida. Solamente de esa manera se podrá dar cuenta de que es amor lo que uno siente por su pareja y que éste se fortalecerá de esta manera.

“La amistad es… una parte vital y maravillosa del cortejo y del matrimonio. La relación entre un hombre y un mujer que comienza con la amistad, que después madura y se convierte en romance y que culmina con el matrimonio, usualmente se convertirá en una amistad eterna. Nada es más inspirador en este mundo actual de matrimonios que se desbaratan con tanta facilidad que el observar a un marido y su mujer apreciarse calladamente el uno al otro y disfrutar de su amistad año tras año al experimentar juntos las bendiciones y las pruebas de la vida mortal” (2).

El presidente J. E. Faust, dijo que una de las razones menos obvias pero de más peso para el divorcio “es la ausencia de constante enriquecimiento (en el matrimonio)… de ese algo extra que lo hace precioso, especial y maravilloso; aunque también sea trabajoso, difícil y rutinario”. Él aconsejó: “en el proceso de ennoblecer el matrimonio, las cosas importantes son las más pequeñas; son detalles como el constante aprecio mutuo y la considerada demostración de gratitud; el aliento y la ayuda que mutuamente se brindan los cónyuges para desarrollarse. El matrimonio es una empresa conjunta en busca del bien, de la belleza y de todo lo divino” (3).

Ahora nosotros nos preguntaremos: ¿Cuáles son algunas de las “cosas pequeñas” que mantienen vivo el amor y la amistad en el matrimonio?, ¿acaso no puede ser?… ¡una rosa , por ejemplo, el día de su cumpleaños!, un caramelo mientras ven una película juntos, apretar su mano mientras pasean juntos, en fin, podemos hacer una lista.

Otra cosa que es importante, es poder planificar el tiempo para estar juntos y solos. “Mantengan vivo el noviazgo. Aparten tiempo para hacer cosas juntos, sólo ustedes dos. Así como es importante pasar tiempo con los niños en familia, es necesario que todas las semanas, y en forma regular, los esposos pasen tiempo a solas. El hacerlo servirá para que los hijos sepan que ustedes consideran que su matrimonio es tan importante que necesitan hacer todo lo posible por fortalecerlo. Eso requiere dedicación y planificación” (4).

Así mismo, se debe considerar que la intimidad apropiada en el matrimonio es una expresión de amor. Es decir la expresión apropiada de la intimidad física en el matrimonio está aprobada por el Señor. Trae consigo grandes bendiciones al matrimonio, ya que sirve para unir almas y fortalece el amor del uno por el otro. Hay algunas declaraciones de nuestros líderes, que realmente explican con suma claridad lo importantes que es este aspecto en el matrimonio, tales como:

Respecto al propósito de la intimidad física en el matrimonio: “en el convenio perdurable del matrimonio, el Señor permite entre los esposos la expresión de los sagrados poderes procreadores, en todo su encanto y hermosura, dentro de los límites que Él ha establecido. Uno de los propósitos de esta experiencia íntima, privada y sagrada es proveer los cuerpos para los espíritus a los cuales nuestro Padre Celestial desea dar la experiencia de la vida terrenal. Otra razón de que existan esos hermosos y potentes sentimientos de amor es unir a marido y mujer en la fidelidad, la lealtad, la consideración mutua y un propósito común” (5).

“El poder de crear vida es el más exaltado dque Dios ha dado a Sus hijos. El empleo deese poder se ordenó en el primer mandamiento (dado a Adán y a Eva), pero hubo otro mandamiento importante que se dio para que no se abusara de él.

La importancia que damos a la ley de castidad se debe a la comprensión que tenemos del propósito de nuestro poder procreador para que se lleve a cabo el plan de Dios. A Él le agrada la expresión de esos poderes procreadores, pero ha mandado que se confinen a la relación matrimonial” (6).

“Dentro de los lazos del matrimonio legal, la intimidad de las relaciones sexuales está bien y cuenta con la aprobación divina. No hay nada impuro ni degradante en la sexualidad de por sí, puesto que por ese medio el hombre y la mujer se unen en un proceso de creación y en una expresión de amor” (7).

Nuestro actual profeta, el presidente Gordon B. Hinckley, declaró: “Creemos en la castidad antes del matrimonio y en la fidelidad total al cónyuge después del matrimonio. Eso lo resume todo. Ése es el camino que conduce a la felicidad en el vivir. Ése es el camino que conduce a la satisfacción; trae consigo paz al corazón y paz al hogar” (8).

Es pues, muy importante y muy necesario, que el marido y la mujer, entiendan que deben tener mucho cuidado de no hacer nada que se acerque siquiera a la infidelidad, simplemente porque la fidelidad total es de vital importancia para la relación matrimonial. Al respecto están las siguientes declaraciones:

“Sean fieles a sus convenio matrimoniales en pensamiento, palabra y hecho. La pornografía, el flirteo y las malsanas fantasías corroen la integridad personal y asestan un feroz golpe a los cimientos de un matrimonio feliz. De ese modo se destruye la unidad y la confianza de un matrimonio” (9).

En su momento, el presidente Ezra Taft Benson, aconsejó: “Si son casados, eviten el coqueteo de cualquier clase… Lo que muchas veces parecen simples bromas o un poco de diversión con alguien del sexo opuesto, puede llevar fácilmente a compromisos serios y hasta la infidelidad. Una buena pregunta que nos podemos hacer es: ¿Estaría de acuerdo mi cónyuge si supiera lo que estoy haciendo? ¿Estaría complacida una mujer al saber que su esposo almuerza a solas con su secretaria? ¿Estaría complacido un marido si ve a su esposa coqueteando con otro hombre? Mis queridos hermanos y hermanas, esto es lo que quiso decir Pablo cuando mencionó: ‘Absteneos de toda especie de mal’ (1 Tesalonicenses 5:22)”.

Si bien es cierto, la relación física en el matrimonio es importante, ésta no es el aspecto más importante del amor. Para entender bien, este concepto, leamos lo que declaró el presidente S.W Kimball:

“El amor en el matrimonio… es algo más profundo, pleno y abundante. No es como esa relación del mundo malamente llamada amor, que sólo es atracción física. Cuando el matrimonio se basa sólo en ella, ambas partes pronto se aburren de su compañero… el amor del cual habla el Señor no es solamente atracción física, sino también atracción espiritual. Implica fe, confianza y comprensión entre uno y otro. Es un compañerismo total. Es un compañerismo con ideales y normas comunes. Es desinterés personal y sacrificio por la otra persona. Es pureza de pensamiento y de acción, y fe en Dios y en Su programa. Es la paternidad en la vida terrenal con la mira fija en la divinidad y en la creación, y la paternidad de espíritus. Es vasta, todo incluido y sin límites. Esa clase de amor nunca aburre ni fenece. Sobrevive a la enfermedad y al dolor, a la prosperidad y a la pobreza, a las logros y a las decepciones, al tiempo y a la eternidad” (10).

Finalmente, podemos decir que el marido y la mujer deben alimentar su amor y amistad. Tienen que mantener vivo su amor al seguir haciendo pequeñas cosas que demuestren afecto y bondad. Deben estar pendientes de las necesidades espirituales, físicas y emocionales de la otra persona, al compartir juntos los gozos y las cargas de la vida. Deben decidir que jamás van a hacer nada que destruya el amor que es esencial para la relación del matrimonio.  Y deben pedir “… al Padre con toda la energía de sus corazones, que sean llenos de… caridad” Moroni 7:48.

Si los compañeros en el matrimonio siguen totalmente fieles a su compromiso mutuo, el amor que siente el uno por el otro aumentará a través de los años y llegarán a darse cuenta de que están desarrollando un amor que es verdaderamente como el de Cristo.
 

Referencias:
(1): Liahona, junio1978, p 1.

(2): Liahona, julio 1999, p75.

(3): Liahona, febrero 1978, p 12.

(4): Liahona julio 1995, p 73.

(5): Liahona, enero 1995 p 43.

(6): Liahona enero 1994, p 86.

(7): Ibíd., p 86.

(8): Liahona enero 1997, p54.

(9): Liahona enero 1995, p 57.

(10): La fe precede al milagro, p 160-161.
 

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