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Estuve leyendo un artículo muy interesante escrito por Dan Gray, (Licensed Clinical Social Worker), tituladoTalking to Youth about  Pornografhyque lo puede encontrar en la página Web oficial de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y que me dio la idea de hablar de éste tema tan importante con ustedes, mis lectores. Aquí doy a conocer lo que he resumido de la parte introductoria del artículo.

Los padres y los líderes del sacerdocio, debemos hablar abiertamente con los jóvenes respecto a la intimidad, con la finalidad de ayudarles a comprender y evitar los peligros en el aspecto físico, espiritual y emocional que conlleva la pornografía.

A través de todos los medios, los jóvenes son bombardeados por imágenes carnales y lujuriosas cada vez más explícitas y muchas veces por el carácter complejo y delicado de la sexualidad, muchos padres se inhiben de hablar de estos temas con sus hijos por vergüenza o temor al ridículo. Como consecuencia, los jóvenes recurren a los amigos, que en su mayoría impartirán una educación equivocada, por ser ellos también jóvenes, o recurren a los medios de comunicación corruptos, llegando finalmente a tener un concepto equivocado e inexacto de la sexualidad lo cual conlleva a que ellos tengan una conducta inadecuada.

Es conveniente enseñar a nuestros jóvenes la importancia que tiene la ley de castidad y ayudarles a evitar el dolor de la inmoralidad. De modo, que los padres y los líderes del sacerdocio, debemos hablar con nuestros jóvenes sobre el carácter sagrado de la intimidad humana y ayudarles a comprender y entender que se debe poner freno a los sentimientos equivocados asociados con esa intimidad.

Si solamente enseñamos que los pensamientos y sentimientos sexuales son malos y pecaminosos, podemos transmitir involuntariamente un mensaje confuso haciendo de nuestros jóvenes individuos inseguros e inciertos. En consecuencia nuestros jóvenes no deben recibir mensajes negativos acerca de la sexualidad, porque el joven puede pensar; “desde que los impulsos y sentimientos sexuales son malos, y yo los siento bien fuerte, entonces yo debo ser malo”. Este tipo de pensamientos puede dar lugar a que el joven tenga sentimientos de indignidad, baje su autoestima y sienta vergüenza, lo cual deja  en el joven una sensación de distancia con el Espíritu.

Abrir la conversación sobre el tema, con los jóvenes, se puede evitar en gran parte esta posible confusión. Al hablar con nuestros  jóvenes acerca de la naturaleza sagrada de nuestro cuerpo y la procreación seremos capaces de ayudarles a comprender y así evitar los peligros en el aspecto físico, espiritual y emocional que conlleva la pornografía.

Continuaremos hablando de éste tema en los siguientes post a fin de ayudar a todos los jóvenes en general, miembros o no miembros de nuestra Iglesia, puesto que en realidad son todos los jóvenes hombres y mujeres quienes están expuestos a los peligros que conlleva la pornografía.

Imagen tomada de: fjc15.blogspot.com/2010/01/esclavos-la-pornog…

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