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Jesucristo

Nuestra obediencia a los mandamientos de Dios proviene de nuestro deseo de mostrar nuestro amor por Él, por nuestro prójimo y por nosotros mismos. Mientras Jesucristo estuvo en la tierra, un hombre le preguntó: “¿cuál es el gran mandamiento de la ley?” Y Jesús le dijo:

En estas pocas líneas, Jesucristo nos enseña que el centro de todo lo que “hay que hacer y no hay que hacer” es amar a Dios y amar a la gente que nos rodea.

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