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El Elder James J. Hamula, de los Setenta, dió un discurso en un devocional del Sistema Educativo de la Iglesia: Titulado “His Grace Is Sufficient for You”, pronunciado en la Universidad Brigham Young–Hawái, el 3 de junio de 2014. Ese discurso me ilustro tremendamente respecto a la “Gracia”, un término simple pero con un poderoso significado. A continuación comparto con ustedes la parte inicial de dicho discurso:

De todos los atributos de Jesucristo, tal vez el más significativo sea que Él es “lleno de gracia” (Juan 1:14). En las Escrituras, el término gracia se refiere con mayor frecuencia a la disposición y poder divinos para bendecir, otorgar dones o actuar de manera benévola hacia los hombres. En el Diccionario bíblico en inglés leemos: “La idea principal del término [gracia] es: medios divinos de ayuda o fortaleza… La gracia es un poder habilitador” (“Grace” [Gracia]); permite que el beneficiario haga y sea lo que él o ella no puede hacer ni ser si se tiene que valer por sus propios medios.

Todos necesitamos ese tipo de poder habilitador. Somos los hijos y las hijas de Dios y, como tales, tenemos el potencial de llegar a ser como Él.

Nuestra incapacidad en espíritu y en cuerpo

Aunque se espera que logremos la “plenitud de Cristo” (Efesios 4:13), simplemente no podemos hacerlo por nosotros mismos. Cada uno de nosotros se compone de dos cosas: un espíritu eterno y un cuerpo mortal (véase Abraham 3:18). Nuestro espíritu eterno viene al mundo como producto de decisiones que tomamos en el mundo premortal. Esas decisiones premortales son parte de nuestra personalidad, carácter e inteligencia espiritual. Es importante destacar que no hay dos espíritus que sean iguales (véase Abraham 3:19); cada espíritu posee un grado diferente de inteligencia espiritual, o luz y verdad (véase D. y C. 93:36), según las decisiones que él o ella haya tomado en la vida premortal. Si bien al nacer el espíritu de cada uno de nosotros puede llegar limpio y puro a su cuerpo mortal, e incluso noble y grande, nuestro espíritu (el de ninguno de nosotros) no está aún perfectamente desarrollado a la medida de la plenitud de Cristo. La perfección del espíritu se puede procurar durante la escuela de la vida terrenal y la experiencia adicional del mundo de los espíritus, pero la perfección del espíritu no se logra, finalmente, sino hasta la resurrección.

Además de la imperfección actual de nuestros espíritus, nuestros cuerpos mortales también son imperfectos. No obstante lo maravillosos que son, nuestros cuerpos mortales están sujetos a la decadencia, el deterioro y la muerte, así como a deseos, apetitos y pasiones que previamente nos eran desconocidos. Bajo tales condiciones, es sumamente difícil someter completamente el cuerpo a la voluntad del espíritu. Con demasiada frecuencia, el espíritu cede a las órdenes del cuerpo. Algunos de los espíritus más extraordinarios que han venido a la tierra han tenido dificultades para dominar sus cuerpos físicos. “… mi corazón se entristece a causa de mi carne”, se lamentó Nefi. “Me veo circundado a causa de las tentaciones y pecados que tan fácilmente me asedian” (2 Nefi 4:17, 18; véase también el versículo 27).

La guerra entre el espíritu y el cuerpo se hace aún más difícil por otro hecho de la mortalidad. Nuestro cuerpo físico está construido con los materiales de un mundo “caído”, lo que le da a Satanás un determinado “poder de cautivar” (2 Nefi 2:29). El presidente Brigham Young (1801–1877) hizo la siguiente observación: “No supongáis que en la carne estaremos libres de tentaciones para pecar”, dijo. “Hay quienes suponen que su cuerpo y su espíritu pueden ser santificados en la carne, y que pueden llegar a ser tan puros que nunca más sentirán los efectos del poder que tiene el adversario de la verdad. Si fuera posible que una persona alcanzara ese grado de perfección en la carne, no podría morir ni permanecer en un mundo en el cual predomina el pecado… Creo que, mientras vivamos, sentiremos los efectos del pecado en un grado u otro y, finalmente, tendremos que pasar la difícil prueba de la muerte”1.

Si gustan pueden leer todo el resumen del discurso en:

https://www.lds.org/liahona/2016/12/the-divine-power-of-grace?lang=spa

 

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